domingo, 5 de agosto de 2012

cap 2.


-hay mi niña, cuanto lo siento, se que son grandes amigas, ¿Por qué no subes a tu cuarto y yo te llevo algo de comida?
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Dijo mi madre mirándome desde la cocina.
-gracias mama, pero no tengo hambre aun, creo que veré un poco de televisión.
Dije suavemente, mientras me sentaba en uno de los viejos y anticuados muebles.
-esta bien, cuando quieras comer me dices.
Me dijo, mientras volvía a girar hacia la pequeña cocina. Mi madre era muy parecida a mi excepto por su cabello liso y su tez pálida. Era trabajadora y tolerante. En estos momentos las cosas estaban un poco difíciles en casa así que mi madre planchaba ropa para vecinos y amigos, lo se, no era el mejor trabajo del mundo pero con eso habíamos logrado tener al menos comida durante el ultimo mes, ya que mi padre no tenia trabajo, pues hace un tiempo que habían dejado la finca en la que el trabajaba desocupada. El trabajaba como vueltero en fincas, era bueno en su trabajo, y si lo se, tampoco es que fuera el mejor trabajo del mundo pero me sentía orgullosa de mi padre, pues aun sin haber recibido muchos estudios  había logrado salir adelante y sacarnos adelante a mi madre y a mi.
Finalmente encendí la televisión, empezé a cambiar canales pero en aquel lugar no había parabólica, así que los canales eran muy pocos, y yo no era muy amante de la televisión, por lo que nunca encontraba nada bueno para ver, volví a apagar el aparato viejo y golpeado, pero que servía a la perfección, En ese instante se abrió la puerta de la casa.
-hola familia.
Dijo mi padre mientras cerraba la puerta de la casa.
-hola papá.
Le dije suavemente mientras le plantaba un beso en la mejilla a modo de saludo, después este se voltio y saludo a mama, se sentó a mi lado en el sillón y encendió la televisión, a gran diferencia mía a el le encantaba la televisión, así que no tardo en encontrar algo que ver.
-wau, parecemos felices.
Dije mirando la gran sonrisa que se extendía por su rostro y como tenia el semblante iluminado, me miro y su expresión cambio,  ahora parecía un hombre perturbado y dolorido, si, era increíble lo rápido que cambiaba su animo, odiaba cuando hacia un comentario y su humor se opacaba cambiando por completo.
-no todos lo parecemos Roxi…  siento mucho que Camila se valla.
Dijo volviendo a mirar a la pantalla.
-si yo también… espera… ¿tu como lo sabes?
Dije señalándolo con mi dedo índice, como haciendo una acusatoria.
-bueno, pues Camila me llamo esta tarde.
Dijo como si fuera lo más obvio del mundo, cosa que no era así, de hecho era todo lo contrario, era lo más ilógico del mundo, era extraño muy extraño, ella nunca había usado el numero de mi papá, casi que ni hablaba con el, pero claro, para el era obvio.
-a claro, era obvio, como mi mejor amiga te llama todos los días.
Dije sarcásticamente, mientras trataba de entender  por que Camila había llamado a mi papá.
-no es eso Roxi, es solo que… después te digo.
Dijo sonriendo.
-¿por que después? Si yo quiero saber ya.
Dije haciendo pucheros, el sonrió y apago el televisor, mientras se acomodaba como para contarme algo importante.
-bueno, pues hace un rato Camila me llamo, me dijo que se iba a mudar a la capital y que la finca tenia nuevos dueños, que estaban buscando nuevos trabajadores y que había tenido la oportunidad de hablar con ellos y les había hablado de cómo conocía a un señor que estaba buscando trabajo y que tal vez podría ayudarles en la finca, ellos le pidieron que les dijera mas, así que ella les hablo sobre mi y le pidieron que me dijera que fuera a verlos mañana para ver si me contrataban, tenemos que ir todos, ya que quieren ver a toda la familia y ya sabes.
Dijo hablando rápidamente, como quien no quiere la cosa.
-vaya, ¿eso era lo que no me querías contar?
Dije, haciéndome la ofendida. El sonrió malévolamente y empezó a hacerme cosquillas, si… esa era mi tortura personal.
-para, para ya… te perdono, no estoy enojada, solo bromeaba.
Dije entre risas y mas risas, no podía creer que fuera tan fácil convencerme de decir  te perdono, que débil era, tenia que reforzar eso. Pero había funcionado, había dejado de hacerme cosquillas y había vuelto a encender el televisor.
-que bien que ya casi tienes trabajo, seguro que mañana te lo dan, tu eres el mejor trabajador de todo el pueblo.
Dijo mamá, llegando por detrás del mueble.
-eso espero, pero recuerda que tenemos que ir todos y es temprano, para que madrugues Roxi.
Dijo papá, girando su vista hacia mí en la última parte.
-yo siempre me levanto temprano y ya me voy a acostar, tengo sueño.
Dije dándoles un beso a cada uno y levantándome del mueble.
-ok, que duermas bien.
Dijo mi padre, mirando al televisor, vaya que hombre siempre tan despreocupado, podíamos atravesar los peores momentos de nuestras vidas y el siempre sonreía para alegrarnos el día.
-que pases buena noche mi niña.
Dijo mi madre, abrazándome de nuevo. Camine hasta mi habitación y me organice para dormir, cuando me iba a acostar sonó mi celular, lo mire y me di cuenta de que era un mensaje de Camila.
Bueno Roxi, ya me fui
Ahora tienes que vivir sin mí
Vaya que duro, debo fastidiarte la vida horrible
Pero no te preocupes seguiré haciéndolo
Pero desde más lejitos
Espero que le vaya bien a tu papá mañana
Hice lo que pude
Ojala que consiga el trabajo
Aunque no se por que quieren ver a toda la familia
Bueno que pases buena noche
Que duermas bien
Que sobrevivas
Que sueñes con los angelitos
Hay yo si jodo, mejor chao.
Decía el mensaje, esa chica siempre andaba con sus locuras, hablaba hasta por los codos y hasta en los mensajes te contaba todo, al menos ahora parecía alegre según lo que decía el mensaje, me alegraba que empezara una nueva vida seguro que le iba a ir muy bien en la capital y que iba a conseguir muchos amigos, por que claro ella si era sociable, amigable y extrovertida, me haría falta alguien que  me dijera que ponerme, que decir, a quien saludar, pero en fin, no se podía hacer nada y seguiríamos en contacto después de todo, me alegraba tener una amiga como ella seguro que me llamaría todos los días o me mandaría mensajes, eso era bueno.
Apague el celular y me metí en la cama, me arrope con una sabana muy delgada ya que allí siempre hacia calor y la noche se volvía agotadora con una cobija gruesa, empezé a pensar en todo lo que había pasado en el día, en papá, en mamá, en Camila y así pensando en todo aquello me sumí en un sueño profundo y tranquilizante, en el que todo era feliz y todos Vivian felices, comiendo perdices y tocándose las narices.
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ISA-JDPR

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